SARDINA: DESTACA IMPORTANCIA SOCIAL Y ECONÓMICA

Por Agustín Rodríguez L.

GUAYMAS.- Rumbo al medio siglo de comenzar a explotarse como una especie con potencial para fortalecer la socioeconomía regional, la sardina forma hoy una industria consolidada que pronto se habrá sumado a los productos mexicanos con certifi cación para incursionar en el mundo como actividad sustentable.

El estado de California (EU) tuvo un gran auge en los años 40 pero su desplome en los 60 hizo que empresarios con visión resolvieran aprovechar los cardúmenes detectados en el mar de Cortés.

Estudios las siguientes décadas mostraron un golfo con alta disposición de la especie y alentaron investigaciones que pronto permitirían saber más sobre el comportamiento de esos ejemplares.

Los industriales han encomendados estudios a científicos mexicanos que confirmaron una biomasa extraordinaria, que supera el millón y medio de toneladas.

La actividad es ahora madura, responsable y ajena a las complicaciones que padeció en las primeras dos décadas de su desarrollo (60´s y 70´s).

Extraer la especie permite disponer de alimento de alto valor nutricional. Funcionarios del sector pesquero han
propuesto que la sardina sea, por su bajo precio y alto contenido en proteínas, el alimento de lugares de confi nación y se divulgue su bondad alimenticia en las escuelas para fortalecer la salud de los mexicanos.

En los años 80, la industria capturaba entre 200 mil y 300 mil toneladas, pero un tropiezo climático derrumbó proyectos de crecimiento al comenzar los 90.

Sin embargo, el siglo XXI devolvió los grandes volúmenes hasta superar los anteriores, llegando a niveles récord como en 2009, cuando la fl ota sonorense de 40 naves puso en los muelles de 10 procesadoras alrededor de 560 mil toneladas.

Cumplidas las reglas ambientales que le han dado reconocimiento, la industria regional ya no desecha las grasas del pescado.

Con adaptación de nueva tecnología, las convierte en aceite de alta calidad para incursionar en el mercado de Asia y América.

En los últimos años ha enviado hasta 15 mil toneladas del refi nado a Indonesia, Japón, Canadá y Chile, generando ingresos y empleo adicionales que favorecen también al sector portuario de altura.

Año difícil Pero los grandes volúmenes de los últimos dos años, se reducirán en 2010, describe León Tissot Plant,  Presidente de la Cámara de la Industria Pesquera y Acuícola en Sonora.

El representante y experto en temas de biología pesquera dice que hay evoluciones climáticas alejando los cardúmenes de la superfi cie marina, explicando que forman parte de un fenómeno ya vivido y que dejó a los
productores e in dustriales “una lección muy dura pero también muy bien aprendida”.

Pero ese fenómeno de comienzos de los 90, no lo pueden explicar los técnicos del Instituto Nacional de la Pesca y los propios del sector.

No se teme agotamiento de la especie, pues la hidroacústica aplicada en el mar de Cortés reveló la existencia de una importante biomasa, confi rmando que “sardina hay, pero no al alcance por el momento, de los rangos de pesca que estila la flota regional”.

Es decir, hay tecnología para pesca superficial y cuando la sardina está profunda, no puede alcanzarse, como es ahora el caso.

Importante económicamente Guaymas tiene en las capturas de sardina un importante sostén económico desde hace décadas.

Cuando el camarón –que fuera industria base hasta comenzar el siglo XXI—no aparecía, tras él estaba siempre la sardina sosteniendo un importante sector.

Los indicadores económicos hablan de la pesca como el rubro principal en aporte de recursos económicos y empleo.

Esta industria opera en Puerto Peñasco, Guaymas –la mayor parte– y Yavaros con 40 barcos especializados y 10 empresas procesadoras, que sostienen cerca de 3 mil 500 empleos directos y el triple de indirectos.

El representante estatal de la Pesca, Prisciliano Meléndrez, celebró el gran volumen captado en 2009 y confirmado por la Sagarpa.

Lo ubicó como el nuevo indicador histórico de captura que representa el 80% de la producción pesquera de
Sonora.

Señaló que la pesquería acumula un importante avance los últimos 4 años, que alcanza un 53%. En el ciclo 2005-2006, dijo que los pescadores obtuvieron 365,164 toneladas.

Gregorio Alvarado, dirigente del sindicato de trabajadores del proceso pesquero, describe a la sardina como una industria “más estable” y aunque prevé menos empleo este año, afi rma que son ciclos que han aprendido a superar juntos, trabajadores y empresarios y no dudó en llamarla “un hada madrina” para muchos trabajadores guaymenses.

Certificada La pesquería mexicana de sardina tendrá en 2010 su certificación como pesca responsable y organizada, distinción que abrirá puertas con mayor facilidad en el mercado mundial.

Tal gestión de productores e industrializadores comenzó hace 4 años y podría alcanzarse “en pocos meses”, dice León Tissot, quien no contempla problemas para superar estándares internacionales analizados por las autoridades para concederla.

El Instituto Nacional de la Pesca, ala científica de la autoridad pesquera mexicana, ya avaló el desempeño de los productores por cumplir sobradamente reglas ambientales y de preservación.

“Es meta cercana y conducirá a la industria sardinera regional a la competitividad en los mercados internacionales”, destaca Tissot Plant.

El dirigente de la Cámara de la Industria Pesquera y Acuícola en Sonora dibuja un sector bien integrado, organizado, el que más sobresale en las pesquerías del país.

Su opinión es rápidamente avalada por el biólogo Raúl Molina, director del Centro Regional de Investigaciones
Pesqueras.

Revistas especializadas mencionan el cabildeo en instancias estadounidenses y el fallo inicial logrado en una corte de aquel país y Molina usa esa información para fortalecer la opinión del INP sobre la sustentabilidad y organización de la industria sardinera, que califica como ejemplar “por sus estudios a fondo, su orden y sus acertados pronósticos muy útiles para proyecciones de inversión”.

Dijo que a ellos, como científicos e impulsores de la sustentabilidad, les causó grata impresión el anuncio sobre la cercana certificación, que haría de la sardina lo que sólo ha logrado una pesquería en México, la de la angosta roja en el Pacífico de Baja California Norte.

La sardina del Mar de Cortés, sería la segunda. La industria Creció desde los años 60 en Guaymas y hoy existe en Puerto Peñasco, al norte, y Yavaros, al sur del litoral sonorense.

Allí tienen basada su operación 40 barcos especializados y 10 empresas procesadoras.

Juntos sostienen hasta 3 mil 500 empleos directos y el triple de indirectos. Los promedios han crecido con el tiempo: de 250 mil toneladas anuales en los 70, a 300 mil en los 80 y en 2009 se superaron las 500 mil toneladas.

La sardina se procesa para alimento humano y se apoya a otras industrias con sus derivados.

La industria enlatadora produce anualmente unas 700,000 cajas y la deshidratadora unas 70,000 toneladas de harina de pescado, más fuertes volúmenes de aceite.

Fuente: www.expreso.com.mx

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