María de los Ángeles Félix Güereña nació en Alamos, Estado de Sonora, México, el 8 de abril de 1914.

Sus padres fueron Bernardo Félix y Josefina Güereña, el con sangre de indio yaqui, ella hija de españoles y educada en un convento de California.

Tuvo once hermanos Josefina, María de la Paz, Pablo, Bernardo, Miguel, Ma. Mercedes, Fernando, Victoria Eugenia, Ricardo, Benjamín y María del Sacramento.

Fue uno de los símbolos del cine mexicano en su época de oro y uno de los grandes mitos del cine de habla hispana, se le conoció internacionalmente por los sobrenombres de «La Doña» y «María Bonita».

Muy joven aún aceptó en matrimonio a Enrique Álvarez, un vendedor de cosméticos; de esa unión nació su único hijo, el también actor Enrique Álvarez Félix.

Se divorció. Viajó luego a Ciudad de México, donde gracias a un encuentro casual con Fernando Palacios pasó a formar parte de la profesión cinematográfica.

La relación de María Félix con el cine (47 películas) empezó por azar. Se hallaba mirando escaparates en el Centro Histórico de la Ciudad de México, cuando el director Fernando Palacios la abordó preguntándole si le gustaría hacer cine.

La respuesta pertenece también al mundo de las frases que configuran la leyenda de “La Doña” : _“¿Quién le dijo que yo quiero entrar en el cine? Si me da la gana, lo haré; pero cuando yo quiera, y será por la puerta grande”.

Fue una de las grandes figuras del cine mexicano, junto con Dolores del Río, Pedro Armendáriz, Marga López, Pedro Infante, Jorge Negrete, Sara García , Mario Moreno.

María Félix y Jorge Negrete empezaron una mala relación durante el rodaje de “El Peñón de las Ánimas” (1943), ya que él había postulado a su novia Gloria Marín para el papel principal.

Por esta causa el rodaje de la película fue difícil y condujo a un enfrentamiento directo entre ambos. Un papel estelar junto a un ídolo como Jorge Negrete era una puerta lo bastante grande para que la cruzase sin reparos una mujer dotada de tanto carisma y autoestima.

Tras el rodaje de “El Peñón de las Ánimas”, su fama ya no paró de crecer. Tanto es así que filmes como “María Eugenia” (1943) y “Doña Bárbara” (1943) le otorgaron la categoría de gran diva del cine mexicano.

María Félix fue conocida como “La Doña” después de su papel en la película “Doña Bárbara”.

A partir de entonces, todos sus papeles serían protagónicos. Concretamente su interpretación del personaje de la novela del escritor venezolano Rómulo Gallegos es insuperable. El mismo Gallegos se encargaba del guión y los diálogos de la película y cuentan que al conocer a María en un restaurante exclamó: “¡Es ella! ¡Es mi Doña Bárbara!”.
Su celebridad aumentó con su mítico matrimonio con el gran “músico-poeta” Agustín Lara, a quien conoce en 1943. María, desde antes de conocer a Agustín Lara, lo admiraba desde la adolescencia, solía decirle a sus hermanas: “Un día me voy a casar con ese señor que canta tan bonito”.

Lara compuso para ella el tema musical “María Bonita”, que se conoce internacionalmente. Su matrimonio concluye en 1948.

Con el mismo director de “Doña Bárbara” hace “La Mujer sin Alma” (1944) y “La Devoradora” (1946), cintas que contribuyen a aumentar su celebridad como “vampiresa” por excelencia del cine mexicano.

Después realizará tres películas que la consagran a nivel internacional: “Enamorada” (1946), “Río Escondido” (1947) y “Maclovia” (1948). Gracias a estos filmes, la fama de María cruza el Atlántico. En España, María filma tres importantes películas. De España pasará a Italia, donde realizó “Incantessimo Trágico” (1951) y “Mesalina” (1952), de Carmine Gallone, en su momento, la película más cara del cine italiano.

En 1952, María regresa a México. Su estancia en el país se basará principalmente en su matrimonio con Jorge Negrete, su otrora enemigo, y con quien María contrae matrimonio en 1953, enviudando once meses después.

Tras la muerte de Negrete, María regresa a Europa. En Francia realizará las cintas “La Belle Otero” (1954) y “Les Heroes son Fatigués” (1955), esta última junto a Yves Montand. Sin embargo, la película más importante de María en este período es “French CanCan”, con el famoso director francés Jean Renoir.

A su regreso a México en 1955, María, convertida ya en figura mítica del cine, se dará el lujo de elegir sus propias películas, directores y hasta co-estrellas. De este periodo destacan “La Escondida”, “Canasta de cuentos mexicanos” (1955) y “Café Colón”(1958), las tres junto a Pedro Armendáriz, para muchos su galán por excelencia.

En 1956 filma “Tízoc”, al lado del ídolo Pedro Infante. En 1959,se reúne en “La Cucaracha”, con otra famosa actriz mexicana, Dolores del Río. Su contacto posterior con el cine extranjero se limita a las cintas españolas “Faustina” (1957), de José Luis Sainz de Heredia y “Sonatas” (1959) de Juan Antonio Bardém, así como una co-producción franco-mexicana, dirigida por Luis Buñuel.

En 1956, María contrae matrimonio otra vez; ahora es con el banquero francés Alexander Beger, con quien vivirá entre México y Francia, y de quien enviuda 18 años después.

En los años 60, la presencia de María sólo se limita a unas cuantas películas, siendo las más destacadas “Juana Gallo” (1961) y “Amor y Sexo”, (1963), donde realiza un desnudo parcial. En 1970, filma “La Generala”, que será su última aparición en cine. La telenovela mexicana “La Constitución”, en 1972, será su último trabajo profesional como actriz.

A partir de entonces, María se retira de la vida pública de manera parcial para dedicarse a una de sus grandes pasiones: los caballos. Algunos de sus ejemplares llegaron a ganar importantes premios hípicos internacionales.
Su última pareja sentimental fue el pintor francés Antoine Tzapoff.

Los años finales en la vida de María Félix (murió el día que cumplía 88 años, en el año 2002) transcurren entre eventos sociales, homenajes, y salidas de tono en declaraciones a la prensa. Fue siempre muy respetada y temida por su carácter fuerte y su lengua filosa.

La muerte de su hijo y admirador más ferviente, Enrique Álvarez Félix, la llena de dolor. Sin embargo, María se niega a convertirse en una mujer aislada en su residencia y entregada a la revisión de sus películas. Nunca huye del mundo. Semanas antes de morir, acude a un concierto de Luis Miguel, que se acerca y la besa.

Un periodista le pregunta: “¿Y dónde le dio el beso?”.

La respuesta es típica de María Félix : “En la boca, ¿dónde más?”.

Articulo visto en: wilsonmesa.blogspot.com

comentarios
  1. layla dice:

    me sirviio de mucho gracias

  2. layla dice:

    bn adios qe te balla bien

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