Posts etiquetados ‘Reflexion’

Cuando Einstein daba alguna conferencia en las numerosas universidades de USA, la pregunta que le hacían los estudiantes era:

inductee2008-alberteinstein

-¿Cree Ud. en Dios?

Y él respondía:

-Creo en el Dios de Spinoza.

El que no Había Leído a Spinoza se quedaba en las mismas.

Baruch de Spinoza fue un filósofo neerlandés considerado uno de los tres grandes racionalistas de la filosofía del siglo XVII, junto con el francés Descartes.

Este es el Dios o Naturaleza de Spinoza:

Dios hubiera dicho:

“Deja ya de estar rezando y dándote golpes en el pecho! Lo que quiero que hagas es que salgas al mundo a disfrutar de tu vida.

Quiero que goces, que cantes, que te diviertas y que disfrutes de todo lo que he hecho para ti.

¡Deja ya de ir a esos templos lúgubres, obscuros y fríos que tú mismo construiste y que dices que son mi casa.

Mi casa está en las montañas, en los bosques, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es en donde vivo y ahí expreso mi amor por ti.

Deja ya de culparme de tu vida miserable; yo nunca te dije que había nada mal en ti o que eras un pecador, o que tu sexualidad fuera algo malo.

El sexo es un regalo que te he dado y con el que puedes expresar tu amor, tu éxtasis, tu alegría. Así que no me culpes a mí por todo lo que te han hecho creer.

Deja ya de estar leyendo supuestas escrituras sagradas que nada tienen que ver conmigo. Si no puedes leerme en un amanecer, en un paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de tu hijito. ¡No me encontrarás en ningún libro!

Confía en mí y deja de pedirme. ¿Me vas a decir a mí como hacer mi trabajo?

Deja de tenerme tanto miedo. Yo no te juzgo, ni te crítico, ni me enojo, ni me molesto, ni castigo. Yo soy puro amor.

Deja de pedirme perdón, no hay nada que perdonar. Si yo te hice… yo te llené de pasiones, de limitaciones, de placeres, de sentimientos, de necesidades, de incoherencias… de libre albedrío ¿Cómo puedo culparte si respondes a algo que yo puse en ti? ¿Cómo puedo castigarte por ser como eres, si yo soy el que te hice? ¿Crees que podría yo crear un lugar para quemar a todos mis hijos que se porten mal, por el resto de la eternidad? ¿Qué clase de dios puede hacer eso? (más…)

Escrito por COLABORACION

Reflexiones desde donde comienza la carne asada

Hace poco me contaron que una maestra de una universidad de la cual no diré el nombre dijo que los mexicalenses son todos incultos. Que los taxistas de su ciudad natal poseían más cultura que cualquiera de los estudiantes de esa escuela. Si, adivinaron bien, es chilanga. Por ese tipo de actitudes nos caen tan bien a los norteños.

El Distrito Federal, y quizá podríamos generalizar a gran parte de mesoamérica, sigue con el trauma de la conquista. Todavía sienten la bota de los españoles presionándoles el cuello, el sistema de castas marcadísimo que ya existía desde el imperio Azteca se vino a despedazar y reforzar mediante la violencia castellana. El único consuelo es aparentar no ser parte de los sometidos.

He ahí el zeitgeist chilango: Yo soy más de lo que soy. No estoy jodido, soy más que tú. Un sentimiento de inferioridad tremendo compensado con aparentar desesperadamente lo contrario. Ni de chiste se te ocurra decirle a un chilango: Muertodehambre. Lo habrás hecho rabiar seguramente.

El cine mexicano de la actualidad es básicamente el cine chilango. Se enfatiza constamente el estatus y cómo aumentarlo, todos los personajes están traumatizados con su condición. De hecho, en la reciente Sultanes del sur (2007) hay un diálogo odioso acerca de cómo el color de tu piel te hace ser más “indio” entre más moreno sea. Y quieren que los norteños nos traguemos todo lo que se excreta del centro. No por nada también se les conoce como “defequenses”.

Hace tiempo platicaba con unas chilangas, y me decían: “¿Verdad que no tenemos acentoooo?”, alargando la última sílaba de manera que sonaban, bueno, chilangas. Fue mucho esfuerzo el que hice para con carcajearme en su rostro, y decirles que yo sí se los notaba “poquito”. Al final de cuentas, su teoría (y estoy parafraseando) es que el acento que nosotros conocemos como “chilango” es el perfecto, y conforme los mexicanos se van alejando del DF, se alejan más de la perfección lingüística.

(más…)