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The modern metropolis of Ciudad Obregón in the rich Yaqui Valley is an indication of what Mexico hopes to accomplish in the future. Irrigation as brought new lands under cultivation. Area is large wheat producer.

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A modern farming scene in Sonora’s rich productive Yaqui Valley

Aportacion de Joaquín Hndez. al Historico Cajeme.

 

Arranca ‘Cumbre Borlaug’

Con motivo de los 100 años del natalicio del Padre de la Revolución Verde se congregan aquí más de 700 investigadores del mundo

Por Bertha Alicia González, TRIBUNA DEL YAQUI

Similar a las investigaciones hechas por el Doctor Norman Borlaug hace más de medio siglo y que salvaron del hambre a más de 100 millones en India y Pakistán, fue lanzada otra iniciativa ayer desde el Valle del Yaqui para aumentar un 50 por ciento el rendimiento del trigo al 2050 y atender la demanda de la población mundial que se estima serán 9 mil 200 millones de personas.

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Durante el centésimo aniversario del nacimiento del Premio Nóbel de la Paz, el Centro Internacional del Mejoramiento del Maíz y Trigo (CIMMYT) a través de su vocero Ricardo Curiel, anunció ante 700 investigadores de todo el mundo, que México, Inglaterra y Estados Unidos convocarán a reunir 100 millones de dólares los próximos cinco años para estudios que aseguren la alimentación mundial.

La llamada “Cumbre Borlaug” arrancó ayer en el Cimmyt, donde Norman Borlaug realizó las investigaciones que dieron pie a la “Revolución Verde”, y posteriormente le merecieron el Premio Nóbel de la Paz en 1970, contó con la participación de secretarios de Agricultura de Pakistán, China e India, y el de México, Enrique Martínez y Martínez, como anfitrión.

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El Cimmyt dijo que las investigaciones hechas en los años sesenta por Borlaug en el Valle del Yaqui fueron vitales en Asia y África, ahora se intentará incrementar un 2 por ciento anual la producción del trigo, por lo que el capital semilla aportado por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Alimentación y Pesca (SAGARPA) de 3.5 millones de dólares permitió formar la Alianza Internacional del Rendimiento del Trigo.

Los departamentos de Agricultura para el Desarrollo Internacional de Inglaterra y Estados Unidos, en coordinación con Sagarpa en México, y el Cimmyt, así como empresas privadas, conseguirán recursos para desarrollar semillas más resistentes y productivas que permitan atender la demanda de la población mundial en el futuro.

 

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Soldados Mexicanos en Torim, Sonora, Mexico posando con Campanas de Iglesia

Diligencia jalada por 5 caballos en Ruta por el Rio Yaqui en Sonora

Pioneros Extranjeros en el Valle del Yaqui

De Potam a Torim

Hato Ganadero Cruzando el Rio Yaqui

Tres Tumbas Yaquis

Gente aguardando en el Camino

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Se vuelve a posicionar a nivel nacional este año, y es considerado uno de los 10 más importantes del mundo Por Arianna Monteverde Meléndrez, TRIBUNA

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Con un primer lugar a nivel nacional se volvió a posicionar este año el Distrito de Riego Río Yaqui, por la autosuficiencia alcanzada y la administración del manejo y distribución del agua entre los 90 distritos que hay en México, por lo que se le considera también dentro de los diez más importantes del mundo, revelaron el presidente y director general, Juan Leyva Mendívil y José Ramón Romero Arreola.

Leyva Mendívil indicó que se ubicaron en un 75% de eficiencia este año, en relación a la media nacional estimada en 64.1%, “lo que muestra el esfuerzo de los productores, las inversiones hidroagrícolas, la tecnología aplicada al campo, además de la administración y vigilancia en los 42 módulos de riego”.

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Agregó el presidente del Distrito de Riego, que en los últimos diez años han invertido más de mil millones de pesos en programas de modernización y revestimiento de canales y en esta administración irán por más obras para los 22 mil 600 usuarios de riego, lo que destaca la autosuficiencia reconocida por autoridades nacionales e internacionales en manejo del agua.

Afirmó que tienen el compromiso de mejorar los porcentajes de eficiencia, el aprovechamiento del acuífero, incrementar el volumen de agua de bombeo anual y llevar programas de nivelación de tierras, así como un programa de medición de agua a usuarios.

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A su vez, el director general de esta sociedad de responsabilidad limitada, indicó que el distrito ha sido autosuficiente gracias a las cuotas que se obtienen de los servicios de la venta de agua en bloque y que actualmente la Comisión Nacional del Agua invierte 64 millones de pesos en 14 módulos de riego para la conservación y modernización de la red hidráulica.

Por último, Romero Arreola dijo que en el programa de Peso por Peso, este año se dispone de un recurso por el orden de los 146 millones de pesos, donde la Federación pone un 50% y los usuarios el resto, para la rehabilitación, modernización, supervisión de obras y construcciones de estructuras nuevas, riego tecnificado y drenaje parcelario, entre otros.

La cosecha triguera filmada por Claudio Dabdoub.

Imágenes de una época cuando las trillas derramaban su riqueza a miles de familias en el Valle del Yaqui.

Podemos apreciar los campos del valle y los almacenes que se ubican por la Miguel Alemán.

Video publicado por Infocajeme.com

Fotografía EEI al Valle del Yaqui

El astronauta Chris Hadfield publicó fotos de diferentes paisajes del mundo

A una distancia de 350 kilómetros sobre la superficie, la Tierra se mira distinta. Y Chris Hadfield, astronauta canadiense, se ha convertido en el “corresponsal del espacio” al compartir esta otra perspectiva del planeta.
Desde diciembre pasado, cuando el piloto espacial se integró a la 34 expedición a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS), ha aprovechado las redes sociales para publicar fotografías de diferentes paisajes que mira desde el espacio.

El fin de semana pasado le tocó el turno de México, cuando Hadfield, primer astronauta canadiense en caminar en el espacio, hizo algunas instantáneas de escenarios emblemáticos del país: el Cerro de La Silla, en Monterrey; Mexicali en la zona fronteriza con Estados Unidos; Guadalajara, y los canales de riego del Valle del Yaqui.

Aunque no se especifica en la descripción de sus fotos su ubicación, sólo la describe como imagen de los riegos que realizan los agricultores mexicanos en sus granjas, es fácil de identificar la zona del Valle.

Valle del Yaqui y Ciudad Obregon Sonora Mexico desde el Espacio

Photo: Chris Hadfield, ISS (EEI), Valle del Yaqui y Zona Metropolitana de Ciudad Obregon, Sonora, México

MILES DE VISITAS

La imagen presenta casi 3 mil ‘Me gusta’ y ha sido compartida en más de 300 ocasiones, en el Fan Page de Chris Hadfield en Facebook y se aprecian los riegos hechos en diciembre sobre los canales.

Si bien, el ingeniero de vuelo de 53 años de edad no explica su interés por cada región que fotografía; se sabe que la Estación Espacial Internacional está dando vueltas alrededor del planeta cada 90 minutos a una velocidad de 28 mil kilómetros por hora. Lo que significa que Hadfield tiene la oportunidad de girar alrededor del mundo 16 veces al día.

Llama la atención el interés de Hadfield por esta imagen que incluyó junto a otras que consideró significativas por reflejar la belleza de la faz de la tierra vista desde el espacio.

También ha retratado Nueva Zelanda, San Francisco, Las Vegas, Berlín, Venecia, Dubai, Irán, Israel, Sudáfrica, entre otras regiones, que en su cámara pareciera pinturas abstractas.

Fuente: El Valle

Valle del Yaqui y Ciudad Obregon Sonora Mexico desde el Espacio 3

Algunos Detalles de la Ciudad

A proposito de la Nota, vale la pena la mención de los que Reconocieron el Lugar como tal, un reconocimiento a InfoCajeme.

Astronauta fotografía el Valle del Yaqui
Sergio Anaya

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Hace unos días el astronauta canadiense Chris Hadfield difundió las fotos que ha tomado desde la Estación Espacial Internacional sobre varios puntos de la tierra.

En su colección figuran algunas fotos de México, particularmente de las grandes ciudades del país como la Cd. de México, Monterrey, Guadalajara, Mexicali y Torreón.

Dentro de esta serie incluye una cuya ubicación no precisa sino describe sólo como una imagen de los riegos que realizan agricultores mexicanos en sus “granjas”.

Así se difundió la noticia en varios medios mexicanos, sin identificar el lugar donde se encuentran los tierras irrigadas desde las cuales se refleja el espejo de agua captado por Hadfield a 350 kilómetros de altura.

Para cualquier conocedor de los sistemas de riego agrícola en nuestra región es evidente que ese punto no es otro más que el Valle del Yaqui.

Y el agua reflejada corresponde a los riegos hechos a medidados del pasado mes de diciembre. Las fotos fueron tomadas en esos días.

Para corroborar esta afirmación Infocajeme.com presenta una comparación del croquis del Distrito de Riego en nuestro valle con la foto de Hadfield.

Por supuesto no ésta la primera vez que el Valle del Yaqui es fotografiado desde el espacio. Lo curioso en este caso es que no se haya identificado la región en ninguna de los medios donde se difundió la foto, ni siquiera en los mexicanos.

Asimismo llama la atención el interés de Hadfield por esta imagen que incluyó junto a otras que consideró significativas por reflejar la belleza de la faz de la tierra vista desde el espacio.

CIUDAD OBREGÓN, SON.- En muy buenas condiciones la presa ‘El Oviáchic’ cumple 60 años, para durar de ser posible otros 100 años más, expuso Aquiles Souque Brito.

El presidente del Distrito de Riego del Río Yaqui (DRRY), reconoció que si bien una presa se construye para que dure 50 años, con un buen mantenimiento puede ser aprovechada mucho tiempo.

Actualmente sólo tiene problemas con una de las válvulas, dijo, la presa es segura.

El ciclo 2003-2004 es el año más crítico con un alto impacto para la población y una gran cantidad de hectáreas que se dejaron de sembrar por falta de capatación en la presa.

Un Antes y un Despues de la Presa

“El Oviáchic” tiene una capacidad máxima de 3 mil 226 millones de metros cúbicos, hasta el 1 de junio se encontraba con mil 534.6 millones, un 47.6%, con el que se riegan las 220 mil hectáreas, con el complemento de las presas arriba, “El Novillo” y “La Angostura”.

Desde 1952

El 03 de septiembre de 1947 inició la construcción de la presa, que concluyó en 1952, la inauguración fue el 1 de junio, con un costo de 150 millones de pesos.

“Con recursos de la Federación y a través de un crédito, que duramos 20 años para pagar, con una cuota de compensación por hectárea”, explicó.

Una población superior a los 600 mil habitantes es la que se beneficia de siete municipios, Bácum, Cajeme, San Ignacio, Benito Juárez, Etchojoa, Cajeme y Guaymas, específicamente por las comunidades Yaquis.

Fuente: www.expreso.com.mx

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Nicole M. Guidotti-Hernandez
The University of Arizona

Abstract

2010 marks the centennial of the Mexican Revolution and the bicentennial of the independent Mexican nation-state. As an opportunity to critique the role of national history and nationalism in producing mythologies that serve particular interests, this paper argues that certain historical flashpoints demonstrate how vehicles for national commemoration consolidate and suture the modernity embodied by the state on the one hand and the pre-modern objectification of the Yaqui on the other to foment state formation.

In contrast, Yaqui enactments of historical memory consistently work against the Mexican state in multiple ways. To do so, the essay first, examines the ways in which Yaqui struggles for autonomy, pre and post revolution (1901-1910 and 1920-1935) were, and continue to be, written out of the history of the Mexican nation. Secondly, the essay examines the erasure of the violence enacted by the U.S., Mexican-American and Mexican state actors against the Yaqui peoples as part of multiple national projects that glorify mestizaje without a material attentiveness to histories of state violence (physical, epistemic and discursive).

Thirdly, I examine how the state and transnational corporations deploy the image of the Danzante del venado (deer dancer) as both an object of nationalism and the site of epistemic violence. I demonstrate these points by presenting the counterpoint evidence of Yaqui struggles for autonomy.

2010 marks the centennial of the Mexican Revolution and the bicentennial of the independent Mexican nation-state. As an opportunity to critique the role of national history and nationalism in producing mythologies that serve particular interests, this essay argues that certain historical flashpoints consolidate and suture the modernity embodied by the state on the one hand and the pre-modern objectification of the Yaqui on the other.

In contrast, Yaqui enactments of historical memory consistently work against Mexican state appropriations in multiple ways. First, the essay examines the ways in which the Yaqui struggles for autonomy, pre and post revolution (1901-1910 and 1920-1935) were, and continue to be, written out of the history of the Mexican nation. Secondly, the essay examines the erasure of the violence performed by the U.S., Mexican-American and Mexican state actors against Yaqui peoples as part of multiple national projects that glorify mestizajewithout a material attentiveness to histories of state violence.

Thirdly, it examines how the state and transnational corporations deploy the image of the Danzante del venado (deer dancer) as both an object of nationalism and the site of epistemic violence.

I demonstrate these points by presenting the counterpoint evidence of Yaqui struggles for autonomy.

Since the nineteenth century was crucial to Mexican formations of national identity, given the French occupation, wars of reform, and US annexation of the now American Southwest (Beezley, viii), I historicize how the materials from this period were produced in a highly masculinist discourse.

This reinforces the relationship between gendered forms of power and nationhood. Because gender dynamics elucidate national history and because such history further complicates a Chicano and Mexican nationalist depictions of the past that unproblematically claim indigenous origins and lionize indigeneity as a catch-all category for that which is not Spanish or Anglo-American, I center the celebratory nature of discourses of revolution and the bicentennial.

They are read as a similar kind of discursive and epistemic violence because the celebration requires a forgetting: Yaqui participation in the revolution is obviated as are/were mass deportations, lynching and genocide directed at masculine subjects. What followed the revolutionwas a series of fights with the state over autonomy and land rights.

Taken together, the erasure from national meta-narrative history and forgetting of state-sponsored violence is supposedly remedied through Sonorense and Mexican national usage of the image of the danzante del venado. It is precisely the masculinized and eroticized body of the Danzante del venado that is appealing as a site to cement national consolidation; it serves as a synecdoche of the parts that stand for the whole.

As Sydney Hutchinson has argued, “state refashionings of the Deer dance have transformed it into the representation of the melancholy noble savage” and masculine athleticism instead of an ethnic-specific ritual history (212).

While the sweep of 120 years might seem unsatisfying to some historians, the essay connects several historical moments that create an arch of signification. That is, if we examine these flashpoints (the glimpses or flashes of history that capture the fleeting, elusive nature of memory) 1 in relation to each other in terms of state-formation, we see how discursive violence is at the core of nationalism and that nationalism is dependent upon a particular imagining of Yaqui Indians as objects and not as subjects of their own making.

Ultimately, the lack of critical selfreflexivity contributes to a knowledge production that results in epistemic violence where the very idea of national histories as they are appropriated by Chicanos and Mexicans in nationalist rhetoric of mestizaje, nation, and revolution efface Indigenous subjects and history.

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Reference: onlinelibrary.wiley.com

Mario Cerutti* y Gustavo Lorenzana**

* Universidad Autónoma de Nuevo León. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (nivel 3). Especializado en estudios empresariales y en la historia económico–empresarial del norte de México.

** Doctor en Historia por el Instituto de Investigaciones Histórico–Sociales de la Universidad Veracruzana.

Resumen

La finalidad de este estudio es mostrar algunos rasgos básicos de la expansión de la frontera agrícola en el valle del Yaqui, en el noroeste de México, a partir de 1925. De manera paralela se analiza la construcción de un tejido productivo–empresarial alimentado por la actividad rural y derivado, sobre todo, de un conjunto de multiplicadores internos. El texto incluye una reseña del desarrollo del sistema de riego en el valle, describe la preponderancia histórica de ciertos cultivos, en especial del trigo, y la correspondiente aparición de un entramado empresarial que si bien abarcó actividades diversas operó sobre todo desde la agricultura.

Palabras clave: Agricultura, valle del Yaqui, empresario, tejido productivo.

Abstract

The aim of this study is to describe several important trends from the Valley of Yaqui’s agricultural expansion, in the northeast Mexico, showed from 1925. At the same time, the construction of a production/enterprise web fed with the rural activity, and coming from an internal linkage is also analyzed. It is included a review of the water system development in the Valley, a description of the historical importance of certain cultivations, specially corn, and the birth of a business force which if certainly included several activities, but it was focused mainly on agriculture.

Keywords: Agriculture, Yaqui valley, entrepreneur, productive organization.

 La finalidad de este artículo1 es mostrar algunos rasgos básicos de la expansión de la frontera agrícola en el valle del Yaqui a partir de 1925 y, de manera paralela, de la construcción de un tejido productivo/empresarial2 alimentado por la actividad rural.

El texto se divide en tres apartados: a) una historia mínima del desarrollo del sistema de riego en el valle (mapa 1); b) la preponderancia histórica de ciertos cultivos, en especial del trigo; c) la correspondiente aparición de un entramado empresarial que si bien abarcó actividades diversas operó sobre todo con las más vinculadas a la agricultura.

 EL SISTEMA DE RIEGO: HISTORIA MÍNIMA

La Richardson (1909–1928)

Aunque la historia del sistema de irrigación bajo el dominio del capital comenzó antes de 1909, interesa aquí destacar, con brevedad, el papel que desempeñó la Compañía Constructora Richardson S. A, (CCR) a partir de 1909. Por dos razones: a) porque fue la organización empresarial que logró poner en marcha de manera programada la irrigación y ocupación de importantes extensiones de suelo en el valle del Yaqui, b) y, en particular, porque imprimió un sistema de ocupación de la tierra, es decir de colonización, que marcaría el desenvolvimiento futuro de este espacio sonorense.

Las políticas de colonización sustentadas en la inmigración habían mostrado cierta eficacia en la segunda parte del siglo XIX en otros lugares del continente. Dos casos llamativos habían sido Estados Unidos y Argentina, en ambos extremos de la masa continental. Gracias a sus sistemas gubernamental y privado de cesión del suelo considerado público,3 Estados Unidos y Argentina poblaron porciones significativas de sus extensos territorios.

Si nos detenemos parcialmente en este último caso, en especial en lo ocurrido en algunas partes de la llamada pampa húmeda,4 se observarán además notorias similitudes con los mecanismos de asentamiento que empleo la CCR. Las propuestas de esta empresa incluían una evidente planificación en la ocupación del suelo, la que progresaría en la medida en que llegaban contingentes inmigrantes con la intención de explotar la tierra. Y, para ello, demandaban un sistema de irrigación funcional para la explotación agrícola.

Aunque generó muchas protestas y no cumplió muchos de sus compromisos, tanto de colonización como empresariales,5 la CCR alcanzó a fijar mecanismos de asentamiento que sobrevivieron a su salida del Yaqui cuando en 1928 se le retiró la concesión6 y el Estado federal se hizo cargo de proseguir lo iniciado en 1909.7 Y ni la reforma agraria lanzada en los años treinta por el gobierno de Lázaro Cárdenas, ni la Irrigadora del Yaqui,8 ni la gigantesca transformación rural–urbana que habría de transitarse en el cálido valle del Yaqui entre 1940 y 1965 modificaron aspectos sustanciales de este sistema de ocupación del suelo agrícola.

Características de la ocupación del suelo

El dato central del sistema implantado por la CCR era la manzana. Medía 2 000 metros de lado, lo que suponía una superficie de 400 hectáreas. Cada manzana, por su lado, estaba dividida en 40 lotes de 200 por 500 metros: es decir diez hectáreas de superficie.9 Según el artículo 20 del contrato firmado en agosto de 1911 con el gobierno federal, no se podían enajenar “a favor de una sola persona o compañía” más de 2 000 hectáreas (cinco manzanas).

Como puede inferirse del mapa 2 y de acuerdo con el resumen de cronistas como Jaime Vargas Martínez,10 se usó en el diseño un sistema de cuadrículas que partía de dos ejes perpendiculares: uno orientado de norte a sur y el otro de este a oeste. Al primero se lo denominó calle meridiano, y a la arteria–eje que corría de este a oeste, calle base. Estos ejes constituyeron las líneas de referencia del sistema y, en función de ellas y de manera paralela se trazaron las arterias nucleares (25 metros de ancho), y se definieron las manzanas con sus calles menores intermedias (de diez metros). La ocupación del suelo, la red de riego y la frontera agrícola se desenvolvieron y avanzaron siguiendo este trazado, de norte a sur y de este a oeste.

Hacia mediados de los cuarenta, cuando estaba ya en funcionamiento la presa La Angostura y el antiguo Canal Principal proveía el agua de la presa, el sistema comprendía unas 300 manzanas,11 con quince calles de norte a sur y 25 de este a oeste. Un cuarto de siglo después, un análisis de la sección sonorense de la Secretaría de Recursos Hidráulicos no dejaba de resaltar los resultados históricos de aquel procedimiento inaugural:

Cuando se describe la forma en que fueron distribuidas las tierras, calles, canales y drenes del valle del Yaqui parece que se estuviese dando una conferencia técnica de irrigación sobre cómo debe diseñarse un distrito de riego. Así de uniforme y regular es nuestro distrito integrado en un área compacta circunscrita por un perímetro sin solución de continuidad, repartida en una cuadrícula con calles situadas cada dos kilómetros y orientadas astronómicamente de norte a sur y de oriente a poniente […] [La] disposición de las vías de agua permite hacer un eficiente suministro de agua en riego y facilita el drenaje superficial y profundo para cada manzana de 400 hectáreas.12

Primera expansión

Cuando se cruzaba la primera mitad de los veinte, por lo tanto, la experiencia y acciones de la Compañía Richardson habían resultado lo suficientemente significativas como para que su retirada no frustrara los proyectos de colonización, ampliación de la frontera agrícola y puesta en ejecución de grandes proyectos de irrigación.13 Ya en 1917 un folleto de la constructora aseguraba que se habían abierto “unos 550 kilómetros de canales” y una presa de derivación provisional. El área cultivable llegaba “aproximadamente” a 30 000 hectáreas, y cuando los canales terciarios se terminaran aumentaría a 44 000. También había construido 630 kilómetros de caminos, 150 puentes y 80 kilómetros de líneas telefónicas “entre los puntos importantes del valle”.14

Y en el momento que el ingeniero Alberto Vargas Martínez arribó a Esperanza procedente de Hidalgo, en octubre de 1923, encontró lo siguiente:

Ahí estaba ya la obra realizada por el coronel Carlos Conant y la Sonora–Sinaloa Irrigation Co., en diez años de duras tareas, impulsando la primera gran etapa del desarrollo del Sistema de Riego del Valle del Yaqui. Y seguía con mucho ímpetu la segunda etapa por la Compañía Constructora Richardson S. A., después de un receso de ocho años (1900–1908), por suspensión de contrato, y de otros trece años (1909–1922) de nuevas actividades pero con innumerables interrupciones forzosas.15

El cuadro 1 y la gráfica 1 brindan información y una semblanza sobre cómo evolucionó la superficie cultivada entre 1911 y 1932, cuando todavía, y en buena medida, la antigua dinámica de la CCRseguía orientando la ocupación de los terrenos. Se agregan en el cuadro 1 también las hectáreas dedicadas a arroz y trigo, datos que muestran que fueron los cultivos inaugurales e históricos del Yaqui.

Así, cuando Alberto Vargas Martínez arribó para trabajar en el Departamento de Ingenieros, “las actividades de la Compañía Richardson estaban en todo su apogeo y Esperanza vivía una pequeña bonanza”. Cocorit era entonces el centro del valle. Con más antigüedad y habitantes que la cercana Esperanza, la cabecera municipal, contaba con oficina de telégrafos, correo, juzgados y recaudación de rentas. En Cocorit, recuerda el ingeniero, “vivían los ricos y la gente bien, entre los que sobresalían terratenientes y agricultores”.

En aquellos años, confirma este autor, los principales cultivos eran “el arroz en el verano, que se sembraba en 60% de la superficie de riego; [y] trigo en el invierno, con 30%”. El arroz solía ocupar la mayor superficie porque se aprovechaban las “avenidas de aguas broncas del río en la temporada de lluvias, de julio a septiembre”.16

La dilatación de la frontera interior impuesta por el capital, la expansión de las hectáreas irrigadas y cultivadas, no cesaría. Como bien han recordado diversos autores, mucho tuvieron que ver en este proceso las políticas agrícolas, crediticias y de irrigación que tanto el Estado federal como el de Sonora implementaron desde finales de los veinte.17 En el mismo valle del Yaqui dos factores se sumaron desde 1925: el retorno y la actividad de Alvaro Obregón, por un lado,18 y el creciente manejo estatal de la Compañía Constructora Richardson por parte del Banco Nacional de Crédito Agrícola y Ganadero, institución que, según Dabdoud, “se dedicó de inmediato a prolongar canales a fin de abrir nuevas áreas al cultivo, aumentar la capacidad de estos, reparar puentes y compuertas […] y la producción tuvo un aumento rápido”.19

Dabdoud resume asimismo que dentro de esta mecánica expansiva las hectáreas cultivadas en el valle habían pasado de 15 000 en 1923 a 37 000 antes de terminar la década de los veinte. Para el ciclo 1937–1938 se habían puesto en cultivo más de 52 000 hectáreas, dato que confirma el informe de Ortega Leite, sustentado en datos oficiales.20

De La Angostura a Oviachic (1936–1952)

Según escribía el ingeniero Armando Riemann en 1940, la decidida explotación de las tierras del valle “sólo podía resolverse con la construcción de una o más presas de almacenamiento”. Estas obras “eran muy costosas para que una compañía particular pudiese construirlas”. Desde 1928, cuando el gobierno federal intervino directamente en esta zona de riego por medio de la Comisión Nacional de Irrigación, se habían encargado diversos estudios.21 De allí surgió el gran proyecto del Yaqui con La Angostura como primer escalón. Es que este valle era:

por su situación, extensión y calidad de tierras la principal zona de explotación agrícola de la cuenca […] Todas estas tierras son planas, de pendientes moderadas y uniformes, y sus mayores elevaciones alcanzan sólo 125 metros. La extensión aproximada de tierras cultivables es de 250 000 hectáreas, de las cuales 55 000 se encuentran al norte del río y el resto al sur […] Los estudios hechos sobre la calidad de estas tierras indican que pueden producir cosechas sin necesidad de fertilizantes.22

La Angostura se levantó en la parte septentrional de la cuenca del Yaqui, sobre el río Bavispe, 130 kilómetros arriba de la confluencia de ambos ríos (mapas 1 y 3). Impulsada por el gobierno de Lázaro Cárdenas se terminó de construir en 1940, aunque las primeras extracciones de agua de manera regular se registraron en 1942. Si bien las cifras no siempre coinciden (o se brindan bajo parámetros diferentes), en general concuerdan en el progresivo incremento del área agrícola. El detallado informe de Ortega puntualizaba de qué manera, a partir de 1911–1912, habían aumentado las hectáreas cultivadas: en 1946 se habían sobrepasado ya las 85 000 hectáreas de cultivo (véase gráfica 2, diseñada con periodos de cinco años). Gracias a esta presa, la superficie potencial de riego en el bajo Yaqui pasó de unas 42 000 a 120 000 hectáreas.23

Pero fue con la presa El Oviáchic (Alvaro Obregón) que se llegó a la máxima capacidad con riego superficial en el Yaqui. Según un informe técnico de 1952,24 la construcción de La Angostura había constituido sólo la segunda etapa en el desarrollo de un gran distrito de riego y permitido ampliar la superficie regada, aunque “con deficiencias”, hasta no más de 115 000 hectáreas.

La presa Alvaro Obregón haría factible, en cambio: a) “el aprovechamiento del escurrimiento total del río”; b) tornar realizable la construcción del Canal Principal Alto; c) llevar la superficie de riego a 220 000 hectáreas25 “sin deficiencias”. Para eso se estaba edificando en la boquilla conocida como El Oviáchic, a unos 40 kilómetros al norte de Ciudad Obregón, en el mismo municipio de Cajeme. Sus funciones (aunque la principal era el riego) serían múltiples: además de generar casi 100 000 000 de kilowatts/hora anuales en la planta hidroeléctrica, habría de controlar las avenidas del río “para proteger contra inundaciones”, controlaría azolves, estimularía la fauna acuática, sería apta para fines recreativos.

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El desarrollo histórico del Valle del Yaqui es un extraordinario proceso evolutivo cuyo origen es ubicado por los historiadores alrededor del año 1530, cuando a las feroces tierras del yaqui arriba una columna expedicionaria bajo el mando del Capitán Don Diego de Guzmán; ésto marca el primer encuentro con la tribu Yaqui que ya por entonces poblaba las márgenes del caudaloso Río Yaqui, se inicia así un largo y doloroso proceso a través del cual los yaquis enfrentan el poderío de la dominación expresado en las armas de las milicias españolas, asimismo ésto define la dedicación, el fervor y la bravura con la que los yaquis han defendido históricamente su territorio.

En dicho proceso histórico se sucedieron un cúmulo de acontecimientos que fueron gestando al actual Estado de Sonora y, particularmente, al desarrollo geográfico del Valle del Yaqui, cuyas potencialidades agrícolas pudieron ser percibidas por hombres visionarios que no escatimaron esfuerzos para dominar las fuerzas ciegas de la naturaleza, que en esta región y en aquel tiempo ponían en tela de juicio cualquier acción emprendida; pero ni lo antes dicho ni la fiera oposición de los Yaquis, pudo someter los ideales de aquellos hombres que, con valentía y amor a la tierra, transformaron el erial que encontraron, aprovechando la abundancia y la fertilidad proporcionada por el Río Yaqui.

Los pioneros del Valle, llamados así justamente por los historiadores, realizaron hazañas que actualmente se antojan utópicas porque con extraordinaria tenacidad abrieron canales de riego, roturaron tierras para el cultivo y todo ésto hicieron sufriendo las inclemencias del tiempo y las constantes arremetidas de los yaquis.

De esa historia, en particular, se desprenden innumerables enseñanzas legadas por ese puñado de hombres entre los que destacan los colonos extranjeros y gente de campo que vino de otras partes del país a establecerse en estas tierras para, con mucha decisión, enfrentar la posibilidad real de hacer del Valle del Yaqui un emporio agrícola.

Estos primeros habitantes del Valle, verdaderos idealistas que soñaban construír una realidad tangible, sembraron las primeras semillas y recogieron las cosechas iniciales de lo que posteriormete se conocería en todo el país como el Granero de México, en virtud de los grandes índices de producción del grano dorado: el trigo.

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