Sangre Yaqui en las Esquinas del Planeta

Hay evidencias inatacables: en aras del exterminio, desde tiempos coloniales, la Sangre Yaqui sufrió los estragos del encierro, el destierro y el entierro. La cartografía de la diáspora yaqui nunca la determinó el placer, el sueño de progreso ni los anhelos de aventuras. La repetición de los intentos de exterminio y dominación corrió a cargo de los invasores.

Con el pretendido empeño de acabar, dominar o desarraigar a la Nación Yaqui asesinaron una y otra vez a su gente. Cuando no los reclutaron con engaños o a la fuerza, muchos de los sobrevivientes fueron apresados, sometidos a tratos de esclavos sin considerarlos esclavos o, alejados de su territorio a cualquier parte del mundo. Dictaba el refrán –y en muchas cabezas retintinean ecos: “El indio que no es manso, que sea indio muerto”.

En la historia del Yaqui la estampa del colonizador genocida es recurrente: figuran linchadores de caudillos, avasalladores de sus mujeres e invasores racistas, a quienes, cuando los nativos del territorio yaqui no estorbaron, los convirtieron en servidumbre forzada.

Los afanes etnocidas hicieron que la Sangre Yaqui se desparramara por los cuatro puntos cardinales. Ganaría el mundo la lealtad, temple y valor que distinguen al heroico Pueblo Yaqui. Por eso los testimonios recurrentes que hablan de la presencia yaqui en regiones distantes del territorio mexicano.

Conocemos que fueron exiliados a Oaxaca, península de Yucatán, el Caribe, Estados Unidos o África, pero sorprende saber que existen remanentes de la montuna sangre yoreme en los recónditos parajes del Archipiélago Filipino. Diez mil kilómetros en línea recta separan a Sonora, la tierra original de los yaquis de las Filipinas.

En el pasado reciente, investigadores acuciosos de la historia filipina, sin afirmarlo categóricamente, insinuaron la presencia de Sangre Yaqui en los indios Macabebes. Los macabebes son nativos filipinos que habitan la región de Pampanga en la Isla Luzón, una de las más grandes del archipiélago filipino. Entre los científicos aparece el antropólogo americano Austin C. Craig, que antes de viajar a Filipinas conoció a los yaquis.

Por ejemplo, se reconoce que el dialecto de los Macabebes es más grave y tonalidades fuertes con respecto a otros idiomas nativos, lo que podría atribuirse a influencias del náhuatl (cahíta )y castellano, los idiomas que les llegados de la Nueva España.

Para acercarnos a esta historia que nos llega tan cerca, es necesario seguirle la pista al contexto histórico en el que se dio. Una vez descubierto el continente americano, los conquistadores españoles reemprendieron la búsqueda de los caminos a las tierras de las especies y a las rutas del retorno a España navegando al oriente, como fue intención de Cristóbal Colón.

Filipinas fue descubierta por Miguel López de Legazpi en 1571, cuando con tales afanes navegaba al oriente, de manera que su descubrimiento constituyó la posesión más distante de la corona española.

El Galéon de Manila, también llamado Galeón de Acapulco o Nao de China, abrió el año 1575 las rutas comerciales entre Nueva España y Filipinas. El galeón salía de Manila, llegaba a las Islas Molucas en Indonesia, y bordeando los litorales del continente americano bajaba desde las costas de lo que hoy es Oregon hasta Acapulco. En Acapulco descargaban las mercaderías, las trasladaban en bestias de carga a Veracruz pasando por la Ciudad de México y, finalmente se embarcaban al puerto de Sevilla, para de allí llevarlas a España y Europa donde eran apreciadas.

En tiempos de la Colonia los viajes ordinarios de ida y de vuelta tardaban entre 75 y 90 días y se hacían dos veces por año. En la travesía las naves se exponían a ciclones y piratas, amenazas reales que provocaban naufragios y terminaban con la vida de viajeros. No era raro que los viajeros sufrieran enfermedades infecciosas o carenciales, que minaban la salud de los navegantes.

Impulsando velas y navíos, durante 250 años las corrientes del viento y de las aguas del antiguo Mar del Sur, hoy Océano Pacífico, llevaron a Asia plata mexicana, criollos desterrados, prisioneros, esclavos e indios mexicanos reclutados o enganchados con engaños y embarcados a la fuerza.

Es altamente probable que indios yaquis fueran trasladados a Filipinas en condición de reclutas, prisioneros o desterrados entre los años 1590 y 1620. En algún tiempo fue popular decir “mandar a Manila” para referirse al exilio y olvido, el que pudo ser el destino de la familia de Nacabeba.

Como sea: frecuente, ocasional o única, solos o acompañados de otros indígenas mexicanos, trátese de cuotas continuas o fortuitas; todo indica que miembros de la tribu yaqui se asentaron en la provincia de Pampanga, región central de Luzón al norte del archipiélago filipino y relativamente cercana al puerto de Manila, donde habrían desembarcado a principios del siglo XVII.

No es descabellado pensar que entre los Yaquis trasterrados predominaran prácticas endogámicas que tuvieron finalidades de autoprotección, y esencialmente, afanes legatarios y de trascendencia, que hicieron posible minimizar mestizajes con otros grupos nativos hasta principios del siglo XX.

El nombre Voluntarios de Macabebe nació porque acompañaron a los expedicionarios españoles en la búsqueda de nuevas tierras, en la conquista de los otras regiones de Filipinas y repelieron amenazas en contra de las islas filipinas como la invasión de piratas chinos en 1580, la invasión de holandeses en 1600, la colonización de los británicos y la Guerra de los Siete Años.

Es posible que los yaquis ultramarinos consolidaran sus vidas en el hábitat extraño, gracias a las concesiones de jerarquías y canonjías, otorgadas por los colonizadores españoles que los llevaron y administraron Filipinas, y luego en los albores del siglo XX, derrotados y expulsados los españoles y sometidos los insurgentes filipinos, los privilegios fueron revalidados, pero en este caso corrieron a cargo del ejército y sociedad estadounidenses.

Aunque para los fines de esta selección de tópicos, no interesan ni resultados ni valoraciones del rol de los Macabebes en la Guerra Filipino-americana, pues la dimensión que nos importa es el acercamiento a las raíces y el origen etnológico de ese grupo racial filipino, vale recordar que el ejército americano dejó que intencionalmente corriera la fama de salvajes de los Macabebes, pues ello eximía a sus soldados de las cargas sociales negativas atribuidas a brutalidades en los casos de tortura o de pillajes inverosímiles.

Tanto España como Estados Unidos los distinguieron por sus habilidades y porque se convirtieron en aliados esenciales, dignos de confianza. Los españoles les dedicaron el nombre de una calle en Madrid, en tanto que los soldados gringos invariablemente reconocieron en ellos los rasgos distintivos de lealtad, bravura y el espíritu guerrero.

En 1901 no terminaba de extinguirse el olor a pólvora de la Guerra Filipino-Americana, cuando el entonces secretario de estado William E. Taft, recomendó al presidente de los Estados Unidos a realizar estudios etnohistóricos de los Macabebes.

Al término de la guerra los americanos les concedieron la ciudadanía y los enviaron a fuertes americanos para que hicieran carrera militar formal. Años después, algunos de ellos fueron héroes condecorados en la Primera Guerra Mundial. En 1939 William Thaddeus Sexton con su libro “The Soldiers in the Sun: an adventure in imperialism”, clásico entre los libros de guerra, filtró sin rubores insinuaciones sobre las raíces americanas de los Macabebes y apuntó hacia México para hallar los remotos orígenes del grupo étnico…

En la intentona de hallar explicaciones contundentes sobre la realidad histórica de los macabebes, la Universidad Iberoamericana y la secretaría de Relaciones Exteriores formalizaron líneas de colaboración con entes similares de Filipinas, para replantear los vínculos etnohistóricos de la Nueva España con las islas del Poniente, las relaciones intercoloniales, las transformaciones culturales y las identidades, así como sus puntos de encuentro.

En años recientes, investigadores filipinos y mexicanos han insinuado repetidamente el origen amerindio de los macabebes y los más enterados voltearon a encontrar en la Nación Yaqui las raíces genéticas de muchas características antropomórficas típicas de los macabebes.

Los estudios de genética de poblaciones y de historia, en el futuro darán mapas precisos de la Sangre Yaqui desperdigada en el planeta. En el caso de los yoremes llevados a las islas del archipiélago filipino hay mundos de hipótesis de investigación que esperan estudios seriosy respuestas en consecuencia.

En el territorio Hiaqui hay cicatrices que no curan. Una ancha herida atraviesa desde Khókorim hasta Bhéelem y pasa por Vic , Bákh , Thórimn, Ráahumn, Pothaám, por ella derramaron ríos de sangre al mundo. Cicatrices que revelan historias de tremendo dolor humano, de atentados al derecho natural a la vida, la libertad, y la nación y, de desprecio a los derechos humanos de consciencia, raza, justicia, tierra y patria.

Gracias!

Original: www.foroson.com.mx

comentarios
  1. Es extraordinario este relato y me inclino a ceder su aceptacion. Anque parezca totalmente inverosimil es mucho muy posible como fueron las tribus yaquis sometidas y llevadas a y
    Yucatan y de alli pudieron haber sido retransportados hacia el Asi. Que interesante resulta esto, mucho me interesa conocer mas. Gracias por su atención.

  2. David dice:

    Yo conoci a un anciano Yaqui en Tabasco, me comento que muy chico con sus padres los llevaron hasta alla en tren como animales amontonados en los furgones…

  3. bobby dice:

    Los sonorenses cuando les conviene son mexicanos,pero el 90% de las veces son “descendientes de europeos que se dedican a hacer sus compras en tucson,y que celebran halloween,con ese sentido “antiguacho” tan desarrollado que permitio incluso el asesinato de un nino en hermosillo por sus companeros de clase en 1986,instigados por un pseudocolumnista de tercera que escribio el vergonzoso libro “cazador de guachos”..haa pero cuando les conviene alaban a sus yaquis y a sus seris como raza brava indomable,bla bla bla…me recuerdan con estos blogs a la propaganda NAZI autoaduladora que enaltecia a alemania como granero del mundo,como principal productor de minerales del mundo,como posedores de una genetica superior y bla,bla bla.
    DAN LASTIMA SONONAZIS.

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